19/07/2026
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Hoy, que se cumplen tres meses del título de Copa, nos encontramos en vísperas de la final del Mundial, lo que quiere decir que nuestro Mikel Oyarzabal jugará mañana su segunda final en 92 días. Y ojo, porque es el único que puede ganar las dos.

La breve reflexión que me hago es la siguiente. Por si alguien no ha valorado todavía como se merece el título realista en La Cartuja, hay un dato que es definitivo. Entre los dos equipos finalistas, en las dos selecciones que aspiran a ser campeonas del mundo, hay nada menos que nueve jugadores que estuvieron ese día en Sevilla vistiendo la camiseta del Atlético de Madrid. Vamos, que con ellos se podría hacer prácticamente un once, un equipo con finalistas de la Copa del Mundo. Veamos. Seis están en Argentina: Musso, Molina, Simeone -estos dos últimos formaron la bandera derecha rojiblanca de inicio-, Nico, Almada y Julián Álvarez. Y tres en España: Marcos Llorente, Pubill y Baena. De estos nueve, nada menos que seis fueron titulares… De los finalistas, como os decía, el único txuri urdin que repite es nuestro Oyarzabal.

Es evidente que el valor de un logro depende del reto, porque el mérito crece cuando mayor es la dificultad. El hecho de que el 18 de abril ganáramos a un equipo formado por finalistas de mundial es un dato definitivo sobre el tamaño de la proeza conseguida por la Real, que en aquel partido, por si fuera poco, llegó a alinear a diez jugadores de su cantera.

No sé qué pasará mañana. Por fútbol debería ganar el equipo de De la Fuente, pero como nosotros mismos comprobamos hace 91 días, una final es una final, y en ella pueden pasar muchas cosas. Incluso que marques un gol a los 14 segundos… y que a la postre Marrero, Oyarzabal, Barrenetxea y Marín sean nuestros héroes.

Aupa Real!

 

 

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