26/04/2026
cmapeones

Pablo Marín inicia la carrera para lanzar el penalti. Musso espera en la portería. Marrero está agachado de espaldas al balón. Oyarzabal tampoco mira. Mi hija Paula se tapa los ojos. Mis amigos Iker, Jon, Josean, mi mujer Juncal… no respiran. Alguno como Iker ya tiene lágrimas en los ojos. En la fila de abajo un realista se sienta mirando al suelo. Marín ya ha dado dos pasos y se acerca al balón. Cerca nuestro un niño se pone de puntillas y cierra los puños. No puede con la tensión. Se hace el silencio. Marín sigue su carrera y ya está a centímetros del esférico. Necesito respirar hondo y mantengo el aire. Pablito chuta. El balón vuela hacia la derecha de la portería de Musso, cerca de la escuadra. A mi ese vuelo del balón desde la bota de Marín hasta la red se me hace eterno… Gol.

Lo que pasó a continuación puedo intentar contarlo, pero es imposible. Nunca había vivido un momento igual. Saltos, gritos, abrazos, besos, lágrimas… No puedo contar lo que sucedió en el campo porque no lo vi y todavía no he vuelto a ver la final. Pero en la grada hubo una explosión de alegría que jamás había visto. La Real volvía a ser campeona y la gente daba rienda suelta a sus sentimientos tras acumular una enorme tensión. Después de un largo día de sofocante calor, de un partido vibrante, de una prórroga…, la Real ganaba la Copa que merecía con ese lanzamiento de Marín que ya es historia. No sé con quien ni con cuánta gente me abracé. Los de la fila de abajo, los de la fila de arriba, mi familia, mis amigos… Sí sé que jamás había visto a tanta gente llorar de felicidad a la vez. Pero llorar de verdad, sin vergüenza. Sí. Ese momento en el que el balón lanzado por Pablito toca la red declara el estado de felicidad de una hinchada sufrida que veía cómo su Real era capaz en un segundo de volar desde La Cartuja hasta el olimpo. La felicidad era esto. Un instante único, indescriptible, irrepetible.

Fue una noche de enorme tensión, que se fue acumulando desde antes del partido. Pero sobre todo fue una noche de grandes emociones. Poco antes de empezar hubo otro momento muy especial, cuando los 27.000 realzales del campo empezaron a gritar más fuerte que nunca «Aitor, Aitor, Aitor Zabaleta; Aitor, Aitor, Aitor Zabaleta». Entonces ya vi a un señor cerca nuestro que no pudo evitar las lágrimas. Y es que como digo la emoción se masticaba entre los nuestros. Cuando Barrene hizo el primer gol a los 14 segundos yo me quedé en shock. No me lo creía. Me giro hacia la derecha para abrazarme con Juncal y Paula y mi mujer ya está llorando. Me giro a la izquierda, abrazo a Jon, a Josean y a Iker, que también llora. En la fila de arriba un niño de no más de 12 años llora absolutamente descontrolado. Solo iban 14 segundos y aquello era tremendo.

Me llamó mucho la atención lo de este chaval. Cómo vivía cada jugada, qué nervios pasaba en cada acción, qué forma de sentir la Real y de vivir en toda su dimensión el partido. Y que explosión de alegría al final, cuando la felicidad nos envolvió a todos de tal forma que no levitamos de milagro. Pensaba en él y en los miles de jóvenes que nunca habían visto en directo a la Real ganar un título. Viendo a Iker y a Jon me imaginaba cómo estarían por ese éxtasis txuri urdin único que estaban viviendo por primera vez. Pensaba también en los miles que no pudieron estar en el campo, pero lo celebraban igual. En otros amigos que estaban en otra parte de La Cartuja, Bea, Iñaki, Leire, Ainhoa, Josu… Me acordaba de los que estaban aquí, en casa, de mi hermano, de mi cuñado Iván, de Manu y de Isma… De las personas que queremos y ya no están con nosotros. Y de Aitor Zabaleta, por supuesto, presente en el campo. Seguro que él con su sombrero blanquiazul también empujó el balón de Marín hasta la red.

Ganar la Copa con dos héroes, uno de Azpeitia -¡qué grande Marrero!»- y otro  un riojano de la cantera solo lo puede hacer la Real. Por eso entiendo todo lo que pasó en ese instante mágico vivido en La Cartuja después de unos días en los que los de la Real Sociedad hemos dado mucha envidia, además de demostrar una vez más que somos una afición ejemplar que sabe vivir y festejar como nadie. Porque lo visto por las calles de Sevilla, en las que se juntaron por lo menos 40.000 realistas -Aperribay ha confirmado que en la fan zone vieron el partido en directo más de 10.000 personas- fue simplemente una demostración de amor a unos colores y un ejemplo de buen comportamiento. Y gracias a la gente de Sevilla, que aguantó nuestros cánticos y nos animó para que ganásemos la final.

Pero claro. Siempre tiene que haber un pero. Y un pero muy grande. Vergonzoso lo que se le hizo a la afición de la Real en el acceso al campo. Impresentable. Nos tuvieron retenidos en un secarral a pleno sol apelotonados entre los caballos de la Policía. Los seguidores del Atlético entraron al campo sin problemas mientras a nosotros se nos retenía para ser cacheados uno por uno. A los policías a caballo les debía hacer mucha gracia porque se reían a pesar de que por lo menos dos seguidores fueron heridos por coces de sus caballos. Es lamentable que en 2026 por el hecho de ser vascos sigamos siendo sospechosos. Pero es la realidad.

Como es realidad ese nuevo título, el segundo en seis años, el sexto en mi vida y el quinto que he tenido la suerte de vivir en directo. Doy gracias porque me siento un privilegiado. Estuve en las dos Ligas, en Gijón y Atocha; en la Supercopa en Atocha y en las Copas de La Romareda y La Cartuja. Si los datos de mi amigo Míchel no fallan y no suelen fallar nunca, la Real es el equipo que más títulos ha conseguido desde el año 81, después de Madrid, Barça y Atlético. Seis. Ahí queda eso. Zorionak a todos vosotros. Porque todos sois campeones. Y todos los merecéis.

Txapeldunak gara! Aupa Real!

 

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14 comentarios en «La felicidad era esto»

  1. Aúpa Pedro. Yo también me acordé de ti cuando metimos el último penalti y aunque nadie me había dicho nada, tenía la certeza de que estabas en Sevilla. Me alegro por los que vivís tan intensamente todo lo que acontece en torno a la Real. Ha sido una gozada ver cómo ha disfrutado la afición.

    Ah!! Que sepas que las lágrimas de alegría son síntoma de que nos hacemos mayores.
    O que ya lo somos. Pero eso es bueno.

    Ya solo falta que el Eibar suba a Primera. Temporada redonda para Gipuzkoa.

    1. Aupa Javier. Muchas gracias. Es así, te haces mayor y llorasx más fácil. Pero no pasa nada. Por eso me impresionó mucho ver a un crío de 12 años llorar desconsolado. Lo que ha pasado en Sevilla ha sido increíble. En la ciudad antes del partido y en el campo durante y después. Fue emocionante hasta el viaje de vuelta, con cientos y cientos de coches con bufandas y banderas por fuera. A ver ahora el Eibar. Viene de abajo hacia arriba y eso duerme del lo mejor. Suerte y abrazo Javier.

  2. A pesar de no estar hombro con hombro contigo, empujamos el balón de Pablito, como el que más, y por cierto, os agradezco muchísimo las videoconferencias desde La Cartuja, nos acercasteis ese ambiente maravilloso, y si, yo también lloré (como siempre) con vosotros.
    Gracias Pedro y Aúpa Real.:!!!!

    1. Gracias a ti Manu. Os echamos muchísimo de menos y nos acordamos mucho de vosotros. Ya sé que lo celebraste y, como todos los que estanos mayores, pues lloramos de felicidad. 😁

  3. Sin nada que aportar en comentarios.
    Aquí estoy con casi la lágrima leyendo el artículo y recordando el momento.

    Mil gracias a todos por lo que hemos conseguido, jugadores y afición.

    1. Claro que sí. Pero no hay que avergonzarse por llorar. Ojalá esas lágrimas de txapeldunak, de felicidad, las podamos repetir alguna vez. En donde fuera todos recordaremos ese momento especial en la historia de nuestra Real. Lo celebraremos

  4. Pedro, de acuerdo: la felicidad
    Una vibración unánime de miles de corazones reálzales, cuando Pablo Marín marca su penalti. Compartida con tantos amigos, familiares, incluso algunos a quienes no les gusta el fútbol, pero son de la Real…también los que ya no están con nosotros. Una emoción y alegría incontenible, enorme, con lágrimas y abrazos. La felicidad. AÚPA REAL FOREVER!!!

    1. Así es Iñaki. Momento único, especial, irrepetible. Para todos los guipuzcoanos. Que somos la proy más pequeña y ganamos al Atlético la final con diez de casa. Único en el mundo de verdad. Felicidades!

  5. Pues si. Aprovechemos para regodearnos en lo que fue el momento más importante para tantos y tantos… Un gol de fútbol fue capaz de algo que allí lo vivisteis de forma difícil de expresar. Me imagino Pedro cómo fue ese magnífico momento para todos vosotros Mis hijos volvieron sin todavía creerse lo que habían vivido. Y aún se pellizcan. Para mí fue también muy emocionante ver a las generaciones más jóvenes en semejante éxtasis. Solo permíteme añadir a ese dúo que citas como principales protagonista a otro que, como Marrero y Marín, cuenta poco, sale a última hora y tiene la gran responsabilidad de lanzar otro penalti decisivo. Hablo de otro jugador hecho en Zubieta, el bueno de Aihen Muñoz… y si además los goles los habían marcado Barrene y el Capi… Mejor imposible para los que queremos ver triunfar a los que hemos visto hacerse en la propia cantera. Enhorabuena para todos y a disfrutar, que los disgustos suelen venir sin avisar.

    1. Así es Tito. Momento unico. Y es verdad lo de Aihen. Un chaval espectacular que lanzó el penalti como a mí me gusta. Fuerte, a media altura y al centro. Siempre gol. Es momento de disfrutar pero no por los disgustos que pueden venir. Disfrutar porque somos txapeldunak.

  6. Fue muy emocionante Pedro. un momento único. El fútbol nos de la esta Copa con público y se hizo justicia. Con el 2-2 pensaba que el equipo se venía abajo pero qué va!!! Menudo mérito de los menos habituales como Aihen, el propio Marín y Marrero, Aritz, Sucic… que aguantaron como jabatos en la prórroga. El sentimiento por la Real está más vivo que nunca. Yo tuve la inmensa fortuna de verlo con mi hijo y fue un día insuperable.

    1. Así es Jordi. Un mérito tremendo. Ganar la final con diez jugadores de casa. La irrupción de Marín en la prórroga fue increíble. Ellos vieron que pudieron perder y ya no atacaron. Momento especial en la vida de todos los realzales. Qué maravilla.

  7. Me he vuelto a emocionar al leer el artículo. Sigo en una nube de felicidad. El sábado vivimos algo inolvidable, algo que no se puede explicar y que recordaré siempre como uno de los momentos más felices de mi vida🤍💙

    1. Así es, unos días de clamor txuri urdin culminados con ese título tan merecido. Cómo sufriste durante todo el partido pero que explosión de felicidad al terminar. Toca seguir celebrando.

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