24/09/2026
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Os decía antes del entreno liguero que este año no tenía una idea muy clara de lo que podía dar la Real esta temporada. Después de ocho partidos sigo sin tener muy claro hasta dónde pueden llegar los nuestros, aunque en este momento soy más optimista que pesimista.

Primero vayamos con los números, fríos números que colocan a Matarazzo y los suyos en el octavo puesto en la Liga, con diez puntos de 21, los mismos que el séptimo, que es el próximo rival, el Dépor y a solo tres del quinto. Fríamente son buenos números, que yo hubiera firmado antes del empezar. La Real ha jugado contra tres de los cuatro primeros y contra cuatro equipos europeos, con el bagaje de un punto, el logrado contra el Celta. Pero también ha jugado contra tres equipos no europeos y les ha ganado a los tres. Por el lado de los puntos la Real marcha bien. Y ganar al Dépor el día 11 puede significar meterse en los puestos de arriba.

Pero ¿y el juego? Es ahí en donde no termino de tener las cosas muy claras. Si me preguntáis si la Real está jugando bien, pienso y me acuerdo de muchos minutos contra el Madrid, del partido de Sevilla contra el Betis, del choque frente al Espanyol y de las primeras partes ante Atlético, Celta, Elche y Valencia. Y entonces tengo que responder que sí, que la Real está jugando bien y que ha debido marcar muchos más goles y sentenciar muchos partidos antes del descanso. Pero también recuerdo otros momentos en los que el equipo se ha roto mostrando una endeblez ya conocida en defensa, choques en los que no ha sabido controlar el juego cuando lo tenía todo a favor, incluso el resultado y en los que, como siempre, el balón parado y los centros laterales han sido una tortura. Y entonces tengo que contestar que no, que la Real no está jugando bien.

De lo que no me cabe duda es de que nuestra Real vive instalada en el caos. En un mismo partido hay momentos en los que estás celebrando golazos y otros en los que estás -estoy- jurando en arameo. Es tan grande la montaña rusa de emociones que ya me pregunto si no será que Matarazzo lo hace adrede. Y me explico. Este mismo caos es el que nos llevó hasta la final de Copa hace solo unos meses -bendita Copa-. Recuerdo el 0-2 contra Osasuna en Anoeta, remontado in extremis con el gol de Zubeldia. Y me acuerdo del 2-3 de Vitoria después de ir perdiendo 2-1 y el penalti decisivo parado por Remiro… Todo salió bien y la Real se fue hasta la final en medio de caos. Y la ganó. Jugando a otra cosa en La Cartuja, menos mal, pero la ganó.

Ahora la pregunta que me hago es si la Real sufre en los partidos que debe ganar por goleada por las ocasiones que falla o por los goles que encaja. Y sinceramente, creo que es más por lo primero. Frente a Betis, Atlético y Celta la Real debió adelantarse por juego y ocasiones, pero no lo hizo y solo sumó un punto. Frente a Espanyol, Elche y Valencia debió llegar al descanso con un resultado a favor escandaloso y en todos terminó sufriendo, hasta el punto de ganar a los dos últimos en el descuento. Entonces, ¿el problema es la fase ofensiva o la defensiva? Pues yo creo que es lo primero. En Valencia, por ejemplo, la Real tuvo llegadas de todos los colores antes del descanso para haberse ido con un 0-4 sin exagerar.

En todo caso, os decía antes que soy, como siempre, optimista. Si estando como estamos ya tenemos diez puntos a nada que Oyarzabal, Guedes y Kubo vayan cogiendo la forma -ninguno de los tres han marcado- los goles a favor van a caer con mucha más asiduidad. La temporada pasada sin ir más lejos entre Oyarzabal y Guedes participaron en 37 goles entre marcados y asistencias. Casi nada. Sin ellos, de momento somos octavos. Y una cosa es segura el mejor Oyarzabal volverá. Y el mejor Guedes también.

Podemos hablar de más errores en estos siete partidos que no han sido propios, sino de los colegiados. Llueve sobre mojado y la actuación de Munuera Montero y el VAR en Valencia estuvo a punto de quitarnos la victoria. Saque de banda ilegal en el segundo gol -linier ¿a dónde estabas mirando?- y manipulación total de la imagen del fuera de juego en ese gol. El brazo de Aimar que aparece en la imagen está pintado y no se corresponde con la realidad. Pero claro, curiosamente no funcionó el fuera de juego semiautomático y desde el VAR se dedicaron a hacer dibujos animados según les vino en gana. Vergonzoso.

Vamos a ver hacia dónde evoluciona esta Real, que tiene tras el largo parón cinco partidos en los que tiene que sumar de tres en tres. Dépor, Málaga y Racing en la Liga y viajes a Bélgica y Noruega en Europa. Aupa Real!

 

 

 

 

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