Le comenté ayer a un amigo que si analizamos bien la trayectoria de la Real en la Liga, vemos que si obviamos las dos primeras jornadas -visitas a Betis y Real Madrid- resulta que el de Matarazzo es el cuarto mejor equipo de la Liga, con 13 puntos de 18 en las últimas seis jornadas. El dato le sorprendió y seguido me preguntó: «Entonces, ¿por qué estamos tan negativos?». Nos miramos, levantamos las cejas y seguimos desayunando.
La pregunta tiene su miga, porque es verdad. Hay un halo de negatividad en torno a esta Real a la que le va la marcha. El domingo ganamos al Dépor después de otra locura de encuentro en el que pasamos de golear a contener la respiración. Fue otro triunfo de ‘sí, pero’, como la mayoría de los conseguidos esta temporada. Ganamos y sumamos tres puntos más importantes de lo que puedan parecer, pero volvimos a dejar abierto un choque que teníamos más que controlado. Si vemos nuestra alineación, con un ‘2’ que no es un ‘2’, con un ‘4’ que no es ‘4’ y con un ‘9’ que no es ‘9’, comprobamos que no era un envite sencillo, ante un equipo que solo había perdido un partido y que fuera de casa había empatado en La Cartuja y ganado en Villarreal. Pero, hay peros a la victoria por cómo se desarrolló la última media hora.
Este vaivén en el que se han convertido los partidos de la Real no nos da un respiro y el hecho de ir ganando o perdiendo no parece ser tan importante como debería. A la Real le falta calma en muchos momentos. El más evidente del domingo fue precisamente tras el golazo de Guedes. Matarazzo tenía previsto hacer dos cambios con el 2-0 y, a pesar de que el portugués hizo un gran gol que suponía el 3-0, el técnico los mantuvo y mandó al propio Guedes al banco justo después de celebrar el tanto.
Seguramente tras el 3-0 el técnico realista debió parar las sustituciones y pensar mejor lo que iba a hacer, porque no es ni parecido llevar dos goles de ventaja que tres. Con tres de ventaja jugar con un medio más nunca es mala idea. Pero realizó los cambios que tenía previsto, siguió jugando igual, vino el 3-1, el penalti, la expulsión, el 3-2… y… y la congoja. Remiro salvó el empate en varias ocasiones, pero no vamos a ganar muchos partidos así. La Real sigue haciendo lo más difícil, que es romper los partidos a su favor, y fallando en lo más sencillo, controlarlo cuando manda en el marcador.
Y ojo al partido de mañana, porque el conjunto belga juega a lo mismo, al vaivén, a presionar arriba y atacar con mucha gente. Por algo lleva más de tres goles por partido. Soy de los que piensa que a nuestra Real no le interesa esta forma de jugar tan loca, especialmente en Europa. Es verdad que tiene una gran pegada, pero precisamente por eso es más conveniente no exponerte tanto. Al final, el gol a favor tiene muchas opciones de llegar sin tanto ida y vuelta, sin tanta locura. Está muy bien ser ambicioso y buscar el ataque, pero hacerlo descubriéndote atrás tiene sus grandes riesgos.
A ver mañana en Bélgica, en donde puntuar es obligado, y el domingo en Málaga. Es momento de sumar en las dos competiciones para consolidarse arriba en la Liga y empezar a construir el pase a octavos en Europa. Aupa Real!
Estoy contigo Pedro que no podremos seguir con la angustia final de los partidos y sumar puntos como hasta ahora. Por qué se produce la desconexión a la hora de partido y de dominadores pasamos a dominados? Las siete paradas de Remiro salvaron los puntos y la salida de Anoeta no parecía que fuera con victoria. Hay jugadores que extrañamos y cada partido arranca con un once diferente dando la sensación de que aún el entrenador no termina de encontrar a su equipo base. Seguimos con muchos goles, todavía más en contra que a favor y eso no es una buena señal.
Hay que cerrar la puerta cuanto antes, eso está claro. Y mantener la intensidad hasta el final, pero no cabe duda de que el balance hasta ahora es bueno. Hemos ganado partidos que antes no hubiésemos ganado. Y me refiero a las tres victorias por 3-2. Vamos a ver los dos partidos de esta semana, que pueden marcar muy bien dónde estamos. Gracias Tito